Enero 2018

Sustitutivos dietéticos y dietas milagro, ¿adecuados?

Los productos que sustituyen comidas están a la orden del día para dietas de adelgazamiento y dietas milagro, pero… ¿realmente funcionan? ¿es una forma segura de adelgazar?

Como cada año, después de las navidades viene la época de arrepentimiento por los excesos y la necesidad de perder esos kilitos que hemos ganado durante estos días. Queremos resultados inmediatos, y perderlo todo a la misma velocidad o más con la que lo hemos ganado. Por ello, es muy frecuente recurrir a las típicas dietas milagro, incluidas aquellas en las que sustituimos comidas por productos como batidos, barritas, galletas, etc.

 

Estas dietas son pueden ser un arma de doble filo, ya que perdemos peso rápidamente, que es nuestro objetivo. Sin embargo, una vez volvemos a nuestra dieta habitual, recuperamos el peso perdido, a veces incluso multiplicado por dos, lo que se conoce como el efecto rebote o efecto yoyó. Esto se debe a que durante este periodo no hemos aprendido a cómo llevar a cabo hábitos de vida saludable que nos permitan mantener el peso perdido. Además, nuestro organismo, tras un déficit calórico, sufre una serie de cambios que provocan un descenso en nuestro metabolismo basal, es decir, que necesitamos menos energía para mantener nuestras funciones vitales. De hecho, y aunque nos cuetes creerlo, por regla general nuestro organismo es mucho más resistente a perder peso que a ganarlo.

 

Las llamadas dietas milagro son aquellas en las que reducimos de forma excesiva las calorías que ingerimos, aquellas en las que prometen resultados rápidos, aquellas en las que ingieres un solo alimentos varios días, o directamente ningún alimento, solo líquido, aquellas en las que restringen alimentos o algún macronutriente (sin hidratos de carbono, o sin grasas) , etc. Estas dietas nos hacen perder peso rápidamente pero no son saludables. Además del efecto rebote debido al déficit calórico al que se acostumbra el cuerpo, no ingerimos todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo para su correcto funcionamiento y, lo más importante, fomentan la adquisición de malos hábitos alimentarios. Una práctica continuada y recurrente de este tipo de pautas  podría llegar a  provocar trastornos alimentarios como anorexia o bulimia, o incluso trastornos metabólicos como diabetes o enfermedades cardiovasculares.

 

Este tipo de dietas son efectivas en cuanto a pérdida de peso, pero no crean adherencia, que es el factor más importante para mantener un peso saludable, es decir, poder mantener a largo plazo unos hábitos alimentarios correctos, y con ello el peso perdido.

 

Por otro lado, a los productos sustitutivos de comidas se le atribuyen la propiedad de adelgazar, porque al igual que ocurre en las dietas milagro, hay un déficit calórico, no porque tengan la propiedad de ser adelgazantes (no hay ningún alimento ni producto que adelgace por sí solo). Es decir, estos productos contienen menos calorías de las que podríamos aportar haciendo una de nuestras comidas habituales y, por lo tanto, nos hacen perder peso.

 

Sin embargo, si observamos la composición de estos productos podemos advertir que con frecuencia no se ajusta a un perfil saludable. El contenido proteico suele ser elevado (debido al poder saciante de este nutriente y al mayor gasto metabólico que supone), suelen incluir azúcares simples para hacerlos más palatables (fructosa, jarabe de glucosa, etc), aceites refinados o hidrogenados que proporcionan grasas poco saludables, y vitaminas y minerales añadidos, que sin embargo, no proporcionan una cantidad adecuada si lo comparamos con una ingesta saludable. Una comida basada en alimentos reales como un pescado a la plancha, un plato de ensalada, un trozo de pan y una fruta aporta más cantidad y mejor proporción de nutrientes, sacia más y provoca más placer que estos productos sustitutivos.

Por lo tanto, en su gran mayoría se trata de productos ultraprocesados de mala calidad nutricional. Que aunque nos ayudan a perder peso, pueden entorpecer nuestra salud por el tipo de alimento que estamos ingiriendo, sobre todo a largo plazo. Aunque pueden llegar a ser efectivos, no crean adherencia ya que no corrigen errores alimentarios, ni nos enseña a cocinar y comer de forma saludable.

 

¿Y cómo perder esos kilos de más?

 

La mejor alternativa, la más saludable, es recurrir a una dieta equilibrada constituida por alimentos de calidad, evitando en la medida de lo posible los alimentos ultraprocesados. Se recomienda priorizar siempre las verduras en las comidas, ya que son muy saciantes por su fibra y proporcionan una buena cantidad de micronutrientes. Y no olvidar la fruta, legumbres, cereales integrales y proteínas de buena calidad (huevo, leche, pescados y carnes magras no procesadas).

 

Debemos de aprender a cocinar de una forma saludable, nuestro cuerpo nos lo agradecerá después de los excesos navideños y los kilos de más adquiridos en estas fiestas los iremos perdiendo poco a poco, dando tiempo a nuestro cuerpo a adaptarse al cambio. Además, gracias a una buena alimentación saludable conseguiremos mejorar la adherencia a la dieta, adquiriendo hábitos alimentarios que podamos mantener a lo largo del tiempo, que nos ayuden a mantener un peso saludable y un buen estado de salud en general.

 

 

Alejandra Arroyo Cerezo

Alejandra Rivera Torres

Luis Morán Fagúndez

DNS del Sur, S.L.

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